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SIBO: qué es, síntomas, causas y cómo tratarlo desde la nutrición digestiva especializada

El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth), o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, es una de las causas más frecuentes de síntomas digestivos persistentes como hinchazón, gases, diarrea, estreñimiento o dolor abdominal.

A pesar de su alta prevalencia, sigue siendo una condición infradiagnosticada y a menudo confundida con otros trastornos digestivos funcionales.

En esta guía completa te explico qué es el SIBO, por qué aparece, cómo se diagnostica correctamente y cuál es el enfoque nutricional y clínico más eficaz para tratarlo.

¿Qué es el SIBO?

El SIBO se produce cuando bacterias que deberían encontrarse principalmente en el colon colonizan en exceso el intestino delgado, una zona que fisiológicamente debería tener una carga bacteriana baja.

Este desequilibrio interfiere con la digestión y la absorción de nutrientes y genera procesos de fermentación que explican gran parte de los síntomas digestivos.

Tipos de SIBO

No todos los SIBO son iguales. Actualmente se reconocen tres perfiles principales, según el tipo de gas predominante:

  • SIBO de hidrógeno: suele asociarse principalmente a diarrea y deposiciones blandas.
  • SIBO de metano (IMO): se relaciona con estreñimiento, tránsito intestinal lento y distensión abdominal marcada.
  • SIBO de sulfuro de hidrógeno: puede provocar diarrea intensa, gases con olor fuerte y dolor abdominal.

Identificar el tipo de gas predominante es clave para elegir el tratamiento adecuado.

Síntomas más frecuentes del SIBO

Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero los más habituales son:

  • Hinchazón abdominal, especialmente después de las comidas
  • Gases excesivos o malolientes
  • Diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos
  • Dolor o molestia abdominal recurrente
  • Reflujo, náuseas o digestiones pesadas
  • Cansancio, niebla mental o déficits nutricionales

Muchas personas con SIBO han sido diagnosticadas previamente de síndrome de intestino irritable sin que se haya investigado la causa real de sus síntomas.

Principales causas del SIBO

El SIBO no aparece de forma espontánea. Siempre existe uno o varios factores predisponentes que alteran el equilibrio digestivo:

  • Alteraciones de la motilidad intestinal
  • Hipoclorhidria (bajo ácido gástrico)
  • Uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones
  • Estrés crónico y alteración del eje intestino-cerebro
  • Cirugías abdominales previas
  • Disbiosis intestinal previa

¿Cómo se diagnostica el SIBO?

La prueba más utilizada es el test de aliento con lactulosa o glucosa, que mide la producción de gases (hidrógeno y metano) tras la ingesta del sustrato.

Para que el diagnóstico sea fiable, es fundamental:

  • Realizar una preparación adecuada antes del test
  • Interpretar correctamente los resultados
  • Contextualizar los datos con los síntomas y antecedentes clínicos

Tratamiento del SIBO: enfoque integral

El tratamiento del SIBO debe ser siempre individualizado y abordar tanto el sobrecrecimiento como su causa:

1. Reducción del sobrecrecimiento bacteriano

Puede incluir antibióticos, fitoterapia específica o estrategias combinadas según el tipo de SIBO.

2. Nutrición terapéutica

La dieta no es el único tratamiento, pero sí una herramienta clave para reducir síntomas y apoyar la recuperación:

  • Dieta baja en FODMAPs de forma temporal
  • Ajuste individualizado de fibras fermentables
  • Respeto de los tiempos entre comidas

3. Corrección de la causa subyacente

Si no se corrige el origen del problema (motilidad, ácido gástrico, estrés, etc.), el SIBO tiende a reaparecer.

¿Se puede curar el SIBO?

El SIBO puede mejorar de forma significativa y mantenerse estable en el tiempo cuando se aborda de manera integral, personalizada y basada en evidencia científica.

Los tratamientos genéricos o exclusivamente dietéticos suelen conducir a recaídas.

Conclusión

El SIBO es una condición compleja pero tratable. Un diagnóstico preciso y un enfoque nutricional y clínico especializado marcan la diferencia entre cronificar los síntomas o recuperar la salud digestiva.

Si presentas síntomas digestivos persistentes, es fundamental investigar la causa y no limitarse a tratar únicamente los síntomas.

¿Te sientes identificado/a con estos síntomas?

Si llevas tiempo conviviendo con hinchazón, gases, digestiones pesadas, diarrea o estreñimiento y no consigues una mejoría real, es muy probable que el problema no esté siendo abordado de forma adecuada.

El SIBO requiere un enfoque especializado, individualizado y basado en la causa, no soluciones genéricas ni dietas universales.

Si quieres una valoración profesional de tu caso y un plan adaptado a tu situación concreta:

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